2/25/2010

Deja tu imaginación volar

Deja tu imaginación volar, y déjala despedazarse entre las rocas. No la sujetes, no le pidas obediencia ni tampoco disciplina. Ignora razones y simplemente lánzate al vacio.

La imaginación tiene alas, tiene viento, tiene vida. Es de todos los colores: fuxia, olivo, escarlata verdoso y amarillo fuego. Tiene la contextura que desees: aspero, suave, sedoso, duro.

Deja que las mil formas del mundo vengan a tu cabeza, que la gente que conociste y que recuerdas cambien de personalidad y se vuelvan gatos, liebres, caracoles e iguanas.

Hazte amigo del camaleon, fundete en el fondo del suelo para volverte marmol, arena o lodo. No permitas nunca que las formas cúbicas de tus críticos encasillen la escencia de tu ser, ignora los comentarios como "para que piensas tantas cosas inútiles".

La imaginación no tiene que ser necesariamente util para algo, simplemente tiene vida propia, y solo depende de ti para que se libere y se dispare al espacio sideral. Así te acercarás un poco mas a lo mas sublime de la creación: la infinidad.

Deja tu imaginación volar...

10/02/2009

Silencios

Publicado en Brújula de El Deber el 9 de enero de 2010: http://www.eldeber.com.bo/brujula/2010-01-09/nota.php?id=100108201434

Extraño el silencio. Extraño el dulce encuentro con mi alma y extraño el sosiego de mis pensamientos. Y es que hay mucho ruido, que me pierde, me evade, me confunde...

En estas cavilaciones voy pensando en los diferentes tipos de silencios que existen. Y sorprendido encuentro que hay tantas formas de silencio como formas de ruido.

Existe por ejemplo el silencio enamorado, cuando dos corazones afines se encuentran, y sus dueños se miran intensamente y se abrazan, sin hablar. No hay necesidad de conversación, ni de hacer reír, ni de caer simpático. Simplemente, en silencio, se abrazan, y se llenan de amor.

También están los silencios acompañados de sufrimiento de alma, como cuando el hijo no vuelve a casa, o el padre no se recupera de su enfermedad en la cama del hospital, o el ser amado no vuelve a la cama.

Hay silencios impresionantes de descubrimiento propio, como cuando nos damos cuenta que un pequeño deseo hecho realidad se convierte en una pequeña pesadilla. Y no queda otra que quedarnos callados, porque fue nuestro deseo.

También están los silencios de grito cuando es tanto el shock de lo que presenciamos que quedamos boquiabiertos. Es la única vez que abrimos la boca para quedarnos callados.

Y qué de los silencios complicados? Son de esos que surgen porque sabes algo y si rompes el silencio puedes lastimar a alguien. No puede decirse que este silencio sea de complicidad, porque no estas rompiendo el silencio por encubrir sino por no lastimar. Es un silencio... complicado.

Los feos son los silencios cómplices. No me miren a mí, yo no fui y no se nada. Tampoco vi nada. Y si estaba ahí era por casualidad, tampoco tengo porque meterme en la vida de los demás, ese es su problema.

Existen los silencios imposibles? Claro que si, y son la consecuencia de los silencios enamorados. Es el silencio que debería producirse entre dos jóvenes que se entregan uno al otro, en una explosión de entrega pura e intensa, para fundirse en un solo cuerpo y perderse como una sola alma. Ese instante debería ser el mas sutil y hermoso de los silencios... Pero no lo es, porque como todos sabemos, el sexo es todo menos silencioso. Mucho menos, el sexo intenso.

Pero de todos los silencios el mas hermoso es el del bebe recién nacido durmiendo, en el cuarto de la clínica, cuando ya todas las visitas se fueron, y queda la madre sola con esa hermosa criatura regalo de Dios. Es un silencio de gratitud, de amor, donde el brillo de los ojos de madre posados sobre la carita del bebe, con lagrimas de felicidad, le dice en voz muy baja, muy baja casi imperceptible para no romper el silencio: “Te amo”. Estas son las únicas palabras que no rompen el hechizo, y permite que el silencio siga existiendo.

Separaciones

Publicado en Brújula de El Deber el 27 de febrero de 2010
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Separaciones, tan crueles unas veces, tan necesarias otras. Separaciones de los padres, separaciones de la tierra que nos vio nacer, separaciones del ser amado y de los hijos.

Desde el momento en que nos separamos de nuestra madre al nacer, arrebatados a la fuerza con el corte del cordón umbilical, andaremos irremediablemente por el mundo tratando de encontrar nuevamente la protección, bienestar y paz del vientre materno.

Intentando reencontrar esos sentimientos perdidos, buscaremos palpar con nuestras manitas de infante la tibieza de los senos de nuestra madre y la tranquilidad de su arrullo. Buscaremos después en un abracito fuerte en el cuello de nuestro padre la salvación a las tempestades de nuestra niñez y en los abrazos de nuestros amigotes la complicidad a nuestros juegos maravillosos.

La solución a nuestra inherente soledad la buscaremos después en la adolescencia, perdiéndonos en los recovecos del amor, y después y hasta el fin de nuestros días protegeremos y no dejaremos de pensar en aquello que nos fue dado por la naturaleza, que es la bendición de nuestros hijos.

Y es que el efecto más aterrador de la separación es volver a encontrarnos solos en los sueños, solos caminando en la fría niebla escuchando voces de nuestros seres queridos, sin poderlos ver ni encontrar. Solos en nuestra angustia, y solos sin protección.

Así, cuando hacemos distancia por la fuerza y nos vamos de nuestra casa, de las calles y barrios tan familiares a nosotros, de nuestros amigos de infancia, y de todo aquello que es muy querido por ser nuestro, y nos perdemos allá en la lejanía cubiertos de nostalgias, nos damos verdadera cuenta de la crueldad de la separación.

Las separaciones vienen por cualquier motivo. Cuando el amor se acaba y el sufrimiento es demasiado y hay que partir, cuando el futuro se presenta mas promisorio y hay que partir, o cuando la subsistencia diaria no alcanza y hay que partir.

Las separaciones y las soledades que las acompañan son un hecho de vida, inexcusable, inevitable. Cada cual verá como asumirla y como sobrevivirla en su propia existencia.

Y será solamente en el momento de la agonía final, cuando veamos a nuestros padres ya fallecidos esperándonos al otro lado, que sentiremos aproximarnos nuevamente a nuestro cordón umbilical primario, a nuestra única esencia divina, y con la ultima exhalación, volveremos a fundirnos en ella.

9/28/2009

Poema de la escencia - de Raquel Rodriguez


Cuando el recuerdo duela tanto como el tiempo
Y cuando el tiempo, a la memoria, dulcifique
Cuando lo dulce se nos vuelva una nostalgia
Y la nostalgia, al amor lo sacrifique...

Cuando la vida nos ahogue la inocencia
Y la razon prevalezca ante el instinto
Cuando perdamos, por andar, las inconciencias
Y llegue la cordura a invadirnos

Daremos por perdida nuestra esencia!!!



(Autora del poema es la venezolana Raquel Rodriguez)

Volver a la vida

Publicado en Brújula de El Deber el 27 de febrero de de 2010
http://www.eldeber.com.bo/brujula/2010-02-27/nota.php?id=100226203929

Que hermosa es la vida cuando la recuperas, cuando sientes nuevamente el aire en los pulmones y recobras la claridad de los pensamientos. Cuando ves la luz después de salir de pantanos emocionales, y recordar sin lastres las sombras que dejaste atrás. Ya no mas monstruos que pueblan las noches insomnes, ya no mas fantasmas.

Y aunque los olores del pantano pueden estar todavía presentes, ya no importa, sabes que la vida es mucho más grande e importante que pequeñas impurezas temporales. El Altisimo te dio algo mas de sabiduría, con un precio, pero ahora ya eres otra persona.

Salir al sol y respirar la naturaleza, aspirar viento fresco, recuperar el sueño y volver a ver telenovelas. Eso es volver a la vida. Es sonreír nuevamente sin fruncir el seño, es cantar donde sea a todo pulmón, es reír la risa sin preguntarse por qué.

Recobrar la felicidad de vivir es también bailar sin importar si lo haces bien, es contar películas viviendo las escenas, es jugar un partido de lo que sea pudiendo concentrarse, es disfrutar de las amistades que te quieren.

Y los niños que te rodean se ponen alegres de nuevo, porque ellos sienten que tienes nuevamente tu luz interna. El Principito decía que lo esencial es invisible a los ojos, y los niños son los primeros en darse cuenta que El Principito tenia razón. Ellos saben que el brillo de tus ojos es por la luz que recobraste de tu alma.

Volver a la vida es sentir la esencia regalada por nuestro creador cuando nacimos, es recobrar la travesura y la risa clara de nuestra niñez, es sentir las mariposas en el estomago de nuestra adolescencia, y reconquistar la capacidad de sorprendernos a nosotros mismos.

Pero lo más hermoso de volver a la vida es que estas recuperando algo absolutamente tuyo para volverlo a dar a tus seres queridos. Es el mejor regalo que puedes dar, el regalo de tu propia existencia, simple, alegre, amada, para que disfruten de ti y tu disfrutes de los que te rodean.

Y todo acompañado de risas, amistades y amor a tu familia.

Juntos, lejanos por el mismo camino

Como puedo sentir tu presencia si tu no estas.
Y es que estas aquí pero tu mente divaga,
Perdida en pensamientos lejanos
En parajes extraños.

Ya volviste,
Pero sigues mirando atrás.
Me ves, y te preguntas que sucederá.
Te veo, y no sé que piensas.

Que hacer ahora?
Esperar a que vuelvas?
No, creo que yo también partiré,
El tiempo no debe consumirme.

Me iré lejos para estar aquí contigo,
Que lejos también estas.
Y así, juntos, lejanos,
Seguiremos por el mismo camino.